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lunes, 10 de octubre de 2016

Desarrollo y Defensa

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Rusia estudia reabrir las bases militares en Cuba y Vietnam



(Clarin.com) - El viceministro de Defensa lo admitió ante el Parlamento. También habrían instalado misiles cerca de Lituania.
Los poderosos misiles de defensa aérea S-300, que Rusia instaló en Siria. (AP)
Foto: Los poderosos misiles de defensa aérea S-300, que Rusia instaló en Siria. (AP)
El gobierno ruso estudia reabrir sus bases militares en Cuba y Vietnam, antiguos aliados durante la Unión Soviética, ampliando así su presencia militar en el mundo y profundizando la confrontación con las potencias occidentales, al viejo estilo de la Guerra Fría de mediados del siglo pasado.

A esto se suma otra maniobra de Moscú que causó preocupación en Estados Unidos y en Europa. Lituania denunció ayer "ejercicios militares" del ejército ruso en el enclave occidental de Kaliningrado, cerca de la frontera común, "que incluyen el despliegue de misiles Iskander". Moscú confirmó esos ejercicios y explicó que se trataba de entrenamientos regulares como los que tienen lugar en todo el territorio.

Los roces entre el gobierno de Vladimir Putin y las potencias de la OTAN comenzaron hace ya tres años con la crisis de Ucrania y la posterior anexión por parte de Rusia de la península de Crimea. Pero el problema se ahondó con la guerra en Siria, donde Moscú respalda al régimen de Bashar al Assad, y Occidente a las milicias que intentan derrocarlo.

Este nuevo episodio, de rearmar las bases en Cuba y Vietnam, implican un fuerte desafío a Washington y a los integrantes de la OTAN. Fue el secretario de Estado y viceministro de Defensa, Nikolai Pankov, quien lanzó el tema en la Cámara Baja del parlamento ruso. "Estamos comprometidos en este trabajo, estamos trabajando en ellos", dijo ante la Duma.

La intención de recuperar sus bases navales en esos dos países ya fue anunciada por Rusia hace cuatro años, cuando La Habana y Moscú volvieron a la senda de la cooperación, algo que se había interrumpido desde la caída de la Unión Soviética.

Putin había cerrado, poco después de llegar al poder en 2001, la base de espionaje electrónico de Lourdes, último residuo de la masiva presencia soviética en Cuba. La decisión causó entonces un gran malestar en círculos militares.

En diciembre de 2008, una flotilla rusa encabezada por el destructor cazasubmarinos "Almirante Chabanenko" abrió una nueva era al atracar en La Habana por vez primera desde 1991. Ese fue el paso inicial para restablecer la estrecha cooperación que Moscú y La Habana mantuvieron por décadas.

Pero las bases de Cuba y Vietnam no son las únicas. En octubre de 2014, el ministro de Defensa de la Federación de Rusia, Serguei Shoigú, anunció que Moscú desarrollará activamente sus bases militares en el extranjero, en particular en Kirguistán, Tayikistán y Armenia.

El otro tema, el de instalar misiles "Iskander" en Kaliningrado, cerca de la frontera con Lituania, también es alarmante, especialmente para las potencias europeas. Esos misiles, que pueden cargar cabezas nucleares, podrían alcanzar Berlín desde ese enclave ruso, ubicado entre Polonia y Lituania.

"Rusia realiza actualmente ejercicios militares en Kaliningrado y está previsto el despliegue de sistemas de misiles Iskander así como la posibilidad de utilizarlos", declaró el Canciller lituano, Linas Linkevicius. El ministro polaco de Defensa, Antoni Macierewicz, también consideró que las "actividades" rusas en la región son "muy alarmantes". Moscú minimizó el conflicto y señaló que se trataba sólo de "entrenamientos" regulares.

Dentro de esta carrera armamentística hay que tener en cuenta que Rusia está completando la formación de un escuadrón de aviones bombarderos pesados para sobrevolar el Océano Pacífico, en el triángulo Hawai-Guam-Japón, donde se registran gran actividad de aeronaves estadounidenses.

Esto lo informó ayer el periódico ruso Izvestia, citando una fuente anónima del Ministerio de Defensa de ese país. Según los datos recogidos por el diario, la nueva formación estará integrada por bombarderos estratégicos lanza misiles TU-95MS y bombarderos estratégicos TU-22M3. Las bases de operaciones de estos poderosos aviones estarán en Belaia y Ukrainka, en Siberia oriental.

Fuente: desarrolloydefensa.blogspot.com

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Macri recibió en Olivos a Centurión y lo repondrá esta semana en la Aduana



Juan José Gómez Centurión durante un procedimiento de la Aduana.  Juan Jose Gomez Centurion titular de la aduana durante procedimiento policial por contrabandoPor Santiago Fioriti - Clarin.com
Hablaron del caso y del guiño de la Justicia. El equipo de comunicación prepara la puesta en escena para el regreso.
Foto: Juan José Gómez Centurión durante un procedimiento de la Aduana.  Juan Jose Gomez Centurion titular de la aduana durante procedimiento policial por contrabando
"El presidente quiere verlo", le avisaron por teléfono a Juan José Gómez Centurión. Sucedió horas después de que el juez Ariel Lijo se declaró incompetente para investigar al suspendido director de Aduanas y decidió pasar el caso al fuero Penal Económico. Ese guiño de la Justicia era el que esperaba Mauricio Macri para reponer en su cargo al primer funcionario apartado de su gestión por sospechas de corrupción. Esas sospechas para Macri ya no tienen fundamento y por eso, en una reunión reservada en la Quinta de Olivos, le anunció que regresará a su sillón esta semana.

El equipo de comunicación del Gobierno prepara por estas horas la puesta en escena del anuncio, según adelantaron a Clarín altísimas fuentes de la Casa Rosada. "Quedate tranquilo. Ya te vamos a avisar cómo seguimos", le anticiparon a Centurión cuando se retiraba de Olivos. El oficialismo intentará sacar rédito del retorno. Este tipo de situaciones, creen, los ayuda a enviar mensajes a la sociedad sobre una determinada conducta frente a un eventual delito. Piensan que se contrapone con la que tenía el gobierno de Cristina.

Macri había tomado la decisión de apartarlo luego de dos denuncias penales, entre ellas una de la ministra de Seguridad, Patricia Bullrich, basada en una serie de audios enviados en forma anónima a su ministerio en el que se alertaba de un entramado para lucrar con actividades relacionadas con el comercio por intermedio de la Aduana. Aquel 19 de agosto, el jefe de Estado llamó al director de la AFIP, Alberto Abad, y le ordenó el desplazamiento.

En los audios que originaron la denuncia se acusa a Gómez Centurión de haberle indicado al empresario Oldemar Carlos Barreiro Laborda, alias "Cuqui" –exdueño una compañía que recupera de autos robados– cómo hacer operaciones de contrabando y de haberlo avalado a hablar en nombre suyo con importadores y aduaneros para que no quede expuesto. Como recompensa se habría quedado con US$ 5.000 por cada contenedor. Pero el funcionario macrista lo negó con énfasis a las pocas horas de ser removido. "No me victimizo. Pero cuando asumí era consciente del riesgo que tenía, porque estaba dispuesto a hacer lo que tenía que hacer. Un riesgo era que me ensuciaran y otro que me mataran", sostuvo.

En el momento que determinó que abandonara provisoriamente la Aduana, Macri le aseguró a Centurión –un militar retirado por el que siente una gran estima por el trabajo que hizo como director de la Agencia Gubernamental de control porteña– que si la Justicia no hallaba pruebas lo repondría en su cargo. Al Presidente le gustó la actitud del funcionario post marginación: en todas las entrevistas que dio, Centurión dijo que respetaba la decisión presidencial y aseguró que esperaría el dictamen judicial. "En eso Juan José tuvo un comportamiento bien verticalista, tal vez por su formación militar. Nunca se le pasó por la cabeza cuestionar la autoridad de su jefe, pese a las dudas que envolvían el caso", decían días atrás en Olivos.

Su regreso a la Aduana representará un triunfo político para Elisa Carrió, la primera dirigente de Cambiemos que salió a proclamar su inocencia. La diputada lo recibió en su casa de Exaltación de la Cruz días después de las denuncias –hasta se sacó una foto con él que enseguida se viralizó en Twitter– y aseguró que había sufrido "una burda operación de inteligencia".

El juez Lijo pareció dictaminar en esa dirección. "Las medidas probatorias dispuestas no han logrado vincular a Juan José Gómez Centurión a algún hecho delictivo de competencia federal", escribió el magistrado en una resolución de 34 páginas.

Gómez Centurión regresa, pero no la tendrá fácil. Lo esperan demasiados desafíos internos.

Señor Presidente, es importante ser prudente pero también manejarse con proporcionalidad... Tras de cada desplazamiento, se juega la honra de una persona...

Fuente: desarrolloydefensa.blogspot.com

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El karma que persigue a Mauricio Macri



Resultado de imagen para El karmaPor Eduardo van der Kooy - Clarin.com
Mauricio Macri empieza a sentirse incomprendido. Temprano para sus apenas diez meses de poder. Se molestó por la mirada descreída que acompañó, incluso dentro de Cambiemos, la pelea de Susana Malcorra para obtener la Secretaría General de la ONU. 
Dante Caputo, por ejemplo, la responsabilizó de descuidar el timón de las relaciones exteriores. Llegó a la irritación cuando la canciller fue superada en votos por el portugués Antonio Guterres y sobrevoló la etiqueta de un fracaso. Para el Presidente, la sola posibilidad de aquella disputa habría servido para posicionar a la Argentina en un escenario en el cual estuvo ausente durante la década kirchnerista.

A Macri tampoco le caen bien las menciones al ajuste económico. Provengan de la oposición o del periodismo. Menos todavía que lo asocien a un dirigente de la derecha clásica o subrayen su insensibilidad social. Recuerda los fondos destinados a mejorar las asignaciones familiares: $ 17 mil millones. O el pago de los juicios a los jubilados, emblocados en lo que se denomina reparación histórica: otros $ 75 mil millones. Además, la compensación a los sindicatos por las obras sociales: $ 2.700 millones en efectivo y otros $ 25 mil millones en bonos. De allí la falta de paciencia que endilga a la CGT, aunque la central obrera tenga aún entre paréntesis su promovido paro. Al activismo de la CTA le encuentra otras razones: su lucha interna entre distintos sectores y la infiltración del kirchnerismo. Los gremios estatales, donde ancla el poder ceteísta, no parece haber sufrido tanto como dicen. El recorte en el Estado ha sido magro: se desprende de los números del gasto público.

Esta situación, mechada con otros sinsabores de la realidad, indujo a Macri el último martes a una explosión ocurrente. Sucedió durante su encuentro con la mesa política del Gobierno. Lo disparó con humor sin ocultar, sin embargo, que detrás de ese buen ánimo habría cierto convencimiento. "Hay gente que cree que soy un hijo de puta, Y otra gente que cree que soy un boludo. ¿Qué raro, no? Parezco condenado a tener que convivir con ese karma", lamentó.

El Presidente prefirió no entrar en detalles. Pero nadie de los asistentes ignoró a qué sectores aludía. Los más ideologizados (por supuesto, los kirchneristas) lo observarían como la personificación de un diablo. La titular de las Abuelas de Plaza de Mayo, Estela Carlotto, al anunciar la recuperación del nieto 121, subrayó por primera vez en 13 años que ahora le preocupan otros derechos humanos al parecer en peligro. Que antes no veía o le convenía soslayar. Al llamado círculo rojo, sectores del poder empresario que lo interpelan desde las épocas electorales, le adjudicaría la otra calificación. Quizás por no seguir una huella más nítida en su política económica. El Presidente percibe, por la situación social y el horizonte electoral del año que viene, que no habría más margen para el ajuste. De allí que el secretario de Finanzas, Luis Caputo, haya estado la semana pasada rastreando endeudamientos en centros financieros internacionales. Las cifras también hablan: el Gobierno tomó deuda estos meses en el exterior por US$ 22 mil millones. Aún un porcentaje razonable referido al PBI.

Aquel lamento de Macri estaría desnudando a lo mejor otra cosa. La ausencia de una articulación política consistente con los diferentes actores de la sociedad. Institucionales y fácticos. En algún sentido, el Presidente no habría modificado todavía el núcleo duro del concepto del ejercicio del poder que concibió el kirchnerismo. En especial, Cristina Fernández. ¿Cómo sería eso? La ex presidente entendió su gestión como un enlace directo entre ella misma y la gente. En el tiempo de auge, luego del 54%, con concentraciones masivas. En el ocaso, desde los balcones interiores de la Casa Rosada con arengas hacia los militantes que sólo alcanzaban para llenar los patios interiores.

Macri también privilegia por ahora la línea directa. Claro que ha variado la metodología. No apela a grandes actos. Repite los timbreos en los barrios que, ante el aislamiento kirchnerista, tuvieron su efecto para ganar las elecciones. Aunque habría comenzado a tentarse con la sobreactuación. Aquel presunto improvisado viaje en colectivo en una zona humilde de Pilar fue la cima del exceso. El Presidente y su círculo áulico baquetean además las redes sociales. Le pasaron el trapo, en ese campo, al kirchnerismo. A esas acciones parecieran interpretarlas como la política nueva. Aunque insuficiente si se desmenuza el contenido de aquel lamento de Macri. Ese mismo pensamiento envuelve también a sus socios en Cambiemos, la coalición oficialista. Sobre todo, a los radicales. El debate se iba a plantear en el plenario que debió postergarse la semana pasada por el percance en la salud de Elisa Carrió. Pero ocurrirá.

El radicalismo indaga con inquietud electoral dos geografías. La cercanía del macrismo en Córdoba con el gobernador peronista, Juan Schiaretti. "Allí ganó por nosotros", alertan ellos. El otro dilema se plantearía en Santa Fe. La alianza de los radicales con el socialismo atraviesa un tiempo difícil. Pero los discípulos de Hipólito Yrigoyen y Raúl Alfonsín no desean resignarla. Hay macristas más desprejuciados: hasta reparan, con buenas ganas, en el senador peronista Omar Perotti, propietario hoy de la mejor imagen provincial.

Macri, en cambio, no pudo innovar casi nada cuando volvió a la primera línea, como una marea, un viejo tema irresuelto en la Argentina: la inseguridad. Resolvió saturar con el envío de agentes federales (gendarmes, prefectos, Policía Federal y aeroportuaria) dos zonas ardientes: Buenos Aires y Santa Fe. La misma respuesta que tuvieron Néstor Kirchner y Cristina. Y hasta Carlos Menem en los 90. Con una realidad infinitamente peor que la de aquellas épocas. En esas décadas se fue incubando en etapas el fenómeno que ahora aterra: el delito común entrelazado con el narcotráfico.

El despliegue de agentes, pese a todo, resultaría atendible como respuesta psicólogica al temor colectivo. Pero se disipará igual que el humo si no resulta acompañado por estrategias y políticas multicausales congruentes. Aquella saturación encierra una enorme complejidad. La ministra de Seguridad, Patricia Bullrich, está obligada a hacer, por caso, un reclutamiento de gendarmes en los 850 puestos que ocupan en el país. Eso implica para los efectivos trastornos familiares, de hábitat y compensaciones salariales de excepción. Bullrich carece todavía de tales recursos. Entre tanta repentización resolvió una cuestión que apunta al fondo: a partir de enero creará la Región Rosario de la Gendarmería. Un asiento permanente de efectivos. Fue una de las cláusulas que le permitió abrochar el acuerdo con el gobernador socialista Miguel Lifschitz.

Pese a la inmensidad de su territorio, la tarea de refuerzo resultaría menos ardua en Buenos Aires, porque Gendarmería y Prefectura tienen en la Provincia asientos importantes. Incluso ya han participado, en combinación con la Policía bonaerense, en una impresionante cantidad de procedimientos que María Eugenia Vidal combinó con Bullrich: se computan 140 mil en diez meses. Incluye todo tipo de delitos. Por supuesto, también el narcotráfico.

Semejante despliegue no posee aún relación con los resultados. Siempre se apunta a la connivencia de la propia Policía y del Poder Judicial. Pero algunos intendentes bonaerenses describen cuadros aún más graves. La complicidad que existe en muchos barrios pobres para resguardar a los mercaderes de la droga. Un funcionario de la intendencia de Lanús, a cargo del macrista Néstor Grindetti, describió realidades desoladoras. Operativos discretamente planificados para barrer reductos donde se comercializa el menudeo. En varios lugares se repitieron diez veces sin éxito. La información se filtra a través de los vecinos que reciben una compensación económica, que supera el valor de una changa o un plan social. Son síntomas que harían recordar a los inicios de la penetración del narcotráfico que sufrió Colombia. El cuerpo social está permeado.

La penetración sería de tal magnitud que hasta afectaría actividades impensadas. Un dirigente ligado a la Iglesia, experto en combatir el narcotráfico y la trata de personas, acopia datos sobre los movimientos en un club de fútbol de Buenos Aires que juega en primera división. Lo enlaza con otro club de Mendoza.

No se trataría de excepciones. En Jujuy, el paso de una simple carretilla con pasta base o cocaína a través de la frontera con Bolivia vale US$ 150 dólares. La tarea es realizada en general por clanes familiares. Cinco módicos días de trabajo significarían mil dólares. Los niveles de violencia no son elevados, porque gente de pequeñas localidades opta por vivir de ese negocio.

El Ministerio de Seguridad tuvo acceso a otra información desconocida. La Argentina se transformó en el tercer país abastecedor de droga a países de Europa. La estadística provino de Madrid. El hábito es hablar de Santa Fe o Buenos Aires como focos principales de distribución y salida. Esa información resulta incompleta: el puerto de Comodoro Rivadavia, distante, es también una puerta abierta. La novedad se complementa con otro dato: esa ciudad petrolera del Sur registra la tasa de homicidios más elevada del país, junto a Santa Fe. Apenas trazos de un problema que pasó de menor a calamitoso.

Fuente: desarrolloydefensa.blogspot.com

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El monstruo que supimos engendrar



Resultado de imagen para El monstruoPor Jorge Fernández Díaz - LA NACION
Un veterano detective asevera que las multinacionales de la droga no se instalaron plenamente en la Argentina porque éste es un país impredecible, individualista y poco serio, y que tampoco ha surgido un cartel local de proporciones porque el argentino es incapaz de organizarse. 
Se trata de una boutade. Pero es cierto que los grandes holdings del narco lavan dinero y operan aquí a mansalva aunque siempre de paso, vendiendo su mercancía a múltiples entrepreneurs autóctonos para solventar su propia logística y concentrados esencialmente en el negocio de la exportación: tienen el criterio de cualquier inversor transnacional, nunca los ha convencido poner dinero a gran escala en una sociedad inestable y con la costumbre de transgredir todo el tiempo las reglas. 

El delito sólo es el lado oscuro de la lucha por el dólar, explicaba Raymond Chandler. Los megamillonarios de la cocaína se aprovechan de las instituciones débiles y proveen a distancia a las pymes protegidas por uniformados, pero sin atreverse a abrir casas matrices ni filiales. Tenemos la "suerte" de ser demasiado chantas, chapuceros y erráticos para su gusto. Aunque esa desinversión, como se sabe, no nos libró del boom de los estupefacientes, que en su forma atomizada y caótica se consolidó bajo la "década ganada", detonó el consumo social, incrementó la violencia y se convirtió en el modus vivendi de miles de personas.

Llegar al fondo del fenómeno de la inseguridad implica siempre bucear en las características de la sociedad que lo engendró. Ya en 1930, Borges aseguraba que "el argentino es un individuo, no un ciudadano". En nuestra patria -describía-, quien entrega a un delincuente es una canalla y la policía es una mafia. Sobre esta cultura histórica se suman pecados más actuales que fuimos cocinando a fuego lento. Convertimos el Estado en un propulsor de delitos y en un protector de malvivientes. 

Mantenemos un sistema de financiación de los partidos políticos que alienta la recaudación más oscura. Otorgamos un presupuesto bajísimo para salarios y fondos operativos a las policías, con lo que obligamos a que se moneticen brindando cobertura a ladrones y traficantes. Permitimos sistemas carcelarios con presupuestos exiguos que se autogobiernan y conforman de hecho una infalible escuela superior del robo y el secuestro. Dejamos que colonizaran ide- ológicamente a la Justicia con un garantismo caricaturesco, que en nombre de la piedad es impiadoso con las víctimas. Mantenemos niveles de desigualdad y de hecatombe educativa que son motores de marginalidad, cuentapropismo criminal y numerosos joint ventures de la coca y el paco. Y fuimos frívolos frente a la política de parches, purgas y camaritas sabiendo de sobra que no solucionan el problema de fondo. La combinación de todos estos factores explica entonces nuestra enorme hipocresía y pasividad, y las calamidades consecuentes a las que nos enfrentamos ahora que el agua nos llega al cuello.

Conviene, al respecto, hacer un breve informe de daños. La tasa de delitos graves empeoró en 1995, explotó en 2001 y tuvo otra notable trepada en 2008, cuando decidieron emular en esta área sensible la gran broma de Moreno: también destruyeron el termómetro para ocultar la enfermedad. Sin embargo, algunas cifras de los últimos dos años pudieron reconstruirse, sobre todo los homicidios (por las denuncias) y los robos de autos (por los seguros). 

El Sistema Nacional de Indicadores Criminales indica que los asesinatos y los robos este año descendieron, pero el Gobierno no quiere dar a conocer estos guarismos semestrales porque les parecen inoportunos y hasta ofensivos en medio del espanto social y porque ese declive se da todavía en un contexto altísimo: el conurbano y Santa Fe están "muy calientes", como se dice en la jerga. Una encuesta de la UADE revela que el 79% de los argentinos no confía en la policía y que tres de cada diez sufrieron alguna clase de hurto o agresión durante el último año. Otro sondeo que analizan en el Gabinete muestra la inflación como gran preocupación popular. Según Rosendo Fraga, la inseguridad suele ser la segunda prioridad de la gente cuando se estabiliza la economía y de hecho será una de las tres cuestiones que gravitarán en las elecciones del próximo año, junto con la reactivación y la división del peronismo.

Dos episodios llamaron mucho la atención de Eugenio Burzaco en los últimos días. Una visita a una villa de San Miguel le permitió constatar que en diez meses allí se registraron cinco homicidios: cuatro de ellos eran ajustes de cuentas entre bandas. La droga quebró los viejos códigos del hampa: antes los chicos eran intocables; hoy se los asesina sin remordimientos. El otro caso tiene que ver con el rol irresponsable de la Justicia y con la muerte de Miriam Amelia Copolillo, ultimada en Morón: los dos motochorros tenían entre 17 y 18 años, iban con chalecos antibalas y munidos de pistolas, y uno de ellos había sido detenido dos veces este mismo año por robo a mano armada.


La piratería del asfalto, por su parte, está menguando y el decomiso de narcóticos aumentó un 200%, pero eso fue posible porque las fuerzas federales se abocaron a esos rubros; gran parte de ellas serán retiradas de la faena para socorrer a la provincia de Buenos Aires. Es el drama de la sábana corta, aunque juran que el anunciado traspaso de gendarmes no será lo que parece: la repetición de un recurso de marketing que resultó improductivo. El traslado fue resuelto en una reunión quincenal que coordina el vicejefe de Gabinete, Gustavo Lopetegui, y al que asisten los ministros de Seguridad de Nación, Ciudad y provincia; también el propio Presidente (una vez por mes), la gobernadora y el alcalde. De esa mesa surgieron dos conclusiones: los gendarmes no andarán yirandopor la calle, se ocuparán de operativos especiales y delitos complejos, y la nueva policía porteña se transformará en un modelo a copiar. La convergencia de federales y metropolitanos que realiza Rodríguez Larreta produjo ruidos en varias fuerzas, pero María Eugenia Vidal sigue de cerca la experiencia: quiere importarla a su territorio.

La policía bonaerense está llena de logias y capangas, pero no es una estructura mafiosa piramidal ni un ejército napoleónico. Al principio se creyó que con el cambio de ética muchos se iban a cuadrar, pero algunos jefes son irrecuperables, no saben ser de otra manera. Por lo general en los Estados Unidos un policía se retira con un sueldo y una casa; quien se corrompe entonces es por pura codicia. 

En la Argentina un comisario que tiene a cargo el cuidado de 700.000 personas puede llegar a ganar 30.000 pesos: no es excusa, pero ese personaje no se corrompe únicamente por ambición; con su salario no llega a fin de mes, y esto es así desde que salió de la escuela de policía. Recaudar en paralelo es por lo tanto una práctica intrínseca al oficio, y con el correr de las décadas se convierte en una adicción voraz. Recuperarlos de ese vicio es una tarea ciclópea e insalubre. Y parecen existir dos criterios distintos en el oficialismo: ser un poco flexibles y seguir avanzando, o cortar el nudo de cuajo. Hoy parece haber un mix de las dos recetas, y el resultado es una limpieza ostensible que convive con una resistencia salvaje: trabajo a reglamento y liberación de zonas. No hay otra policía en el mundo que se parezca a la bonaerense. Su reforma debe ser urgente y original. Es el mayor desafío de esta sociedad sin reglas. Que ama la desorganización.

Fuente: desarrolloydefensa.blogspot.com

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