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viernes, 12 de agosto de 2016

La próxima guerra.

La próxima guerra.

La tensión entre Rusia y Ucrania se dispara en la frontera de Crimea



Kiev aumenta sus tropas en la zona y las coloca en alerta máxima de combate

Putin ha acusado a Ucrania de instigar atentados terroristas en la península

El Consejo de Seguridad de la ONU debatirá la escalada a petición ucraniana

La península de Crimea fue ocupada por Rusia en marzo de 2014

La tensión entre Rusia y Ucrania por la soberanía de la península de Crimea se ha disparado en las últimas horas después de que el presidente ruso, Vladímir Putin, acusara a Kiev de preparar atentados terroristas para desestabilizar la región, a lo que el Gobierno ucraniano ha respondido este jueves aumentando su presencia militar en la frontera y poniendo a sus tropas en alerta de combate.

"Los grupos y unidades militares del Ejército ucraniano que cumplen misiones en la frontera administrativa con la Crimea ocupada están en alerta. Se ha procedido a incrementar los correspondientes contingentes", ha anunciado el jefe del Estado Mayor de las Fuerzas Armadas, Víctor Muzhenko.

"He ordenado poner en máxima alerta de combate a todas las unidades en la frontera administrativa con Crimea"

La orden procede del presidente ucraniano, Petró Poroshenko, que ha anunciado su decisión a través de un mensaje colgado en Twitter después de reunirse con la jefatura de las fuerzas de seguridad y de los Ministerios de Defensa y Exteriores. "He ordenado poner en máxima alerta de combate a todas las unidades en la frontera administrativa con Crimea y a lo largo de toda la línea de separación de fuerzas en el Donbas", la región del este de Ucrania que está en disputa con los rebeldes prorrusos, ha señalado Poroshenko.





Moscú ha respondido con un comunicado difundido por el Ministerio ruso de Exteriores: "Una vez más, hacemos un llamamiento a nuestros socios [occidentales] para que ejerzan su influencia sobre las autoridades de Kiev y les prevengan de pasos peligrosos que pueden tener consecuencias de lo más negativo. Jugar con fuego no acaba bien".

Rusia denuncia intentos de infiltración para cometer atentados

Este nuevo estallido de tensión entre Ucrania y Rusia se produce después de que el Servicio Federal de Seguridad ruso (el antiguo KGB) denunciara este miércoles que grupos de la inteligencia militar ucraniana intentaron infiltrarse en Crimea en dos operaciones de sabotaje, una en la madrugada del 7 de agosto y otra el día 8, con el objetivo de atentar contra "infraestructuras vitales de la península".

Un agente la inteligencia rusa y un militar ruso murieron en los enfrentamientos con los ucranianos, siempre según Moscú, que detallaba que el segundo intento de entrar en un territorio que los rusos consideran suyo estuvo apoyado con fuego de blindados.

Además, aseguran haber hallado "20 artefactos explosivos con una potencia total equivalente a 40 kilos de trilita, detonadores, munición, minas antipersonal, granadas y armamento con el que están pertrechadas las unidades especiales de las Fuerzas Armadas de Ucrania", siempre según el Servicio Federal de Seguridad.

El propio Putin acusó de terrorismo al Gobierno ucraniano: "Nuestros servicios de seguridad frustraron la infiltración [en Crimea] de un grupo de saboteadores de los servicios de inteligencia del Ministerio de Defensa ucraniano. Sin duda, no vamos a dejar pasar estas cosas", avisaba este miércoles en una rueda de prensa.

Parón en las conversaciones de paz

Como primera consecuencia, Putin descartó reunirse con Poroshenko en el llamado formato de Normandía (de negociaciones de paz para el este de Ucrania), en el que también participan como intermediadores el presidente francés, François Hollande, y la canciller alemana, Ángela Merkel.

"En estas condiciones no tiene ningún sentido reunirse en el formato de Normandía, y menos en China", en el marco del G20 que se celebra en septiembre, advertía el líder ruso, que remarcaba que los aliados estadounidenses y europeos de Ucrania "deben decidir de una vez si quieren que sus clientes sigan con este tipo de provocaciones o si prefieren una verdadera solución pacífica" y, en este caso, "ejercer la correspondiente presión sobre Kiev".

Poroshenko respondió tachando de "cínicas" las acusaciones rusas y aseguró que se trata de "fantasías que [los rusos] usan como pretexto para lanzar nuevas amenazas militares a Ucrania". El Ministerio de Defensa desminitó en un comunicado las acusaciones y las tachó de "intento de justificar las acciones agresivas de las unidades militares de Rusia en el territorio de la península anexionada".

"Si hubiéramos usado armamento pesado, blindados o sistemas de misiles, créame, la Federación de Rusia lo habría gritado a los cuatro vientos el mismo 8 de agosto", comentaba a una televisión ucraniana el portavoz de la Dirección General de Inteligencia de Ucrania, Vadim Skibitski.

El Consejo de Seguridad de la ONU debatirá la escalada

En cualquier caso, los dos países han anunciado refuerzos de sus dispositivos de seguridad en el istmo que separa la península de Ucrania. Si Poroshenko ha ordenado poner a las tropas en alerta máxima, Putin se ha reunido durante la mañana con miembros del Consejo de Seguridad de Rusia para debatir medidas adicionales dirigidas a reforzar la defensa de Crimea.

El número dos de la Guardia de Fronteras ucraniana, Oleg Slobodián, ha denunciado que Rusia ha desplegado en esa zona "unidades de elite dotadas de armamento moderno, capaces de actuar en situaciones críticas y que cuentan con habilidades especiales" de combate. Aunque no ha podido precisar si el número de tropas rusas ha aumentado, el oficial ha expresado su temor por que las unidades ordinarias sean reemplazadas por fuerzas especiales.

Por otro lado, el Consejo de Seguridad de Naciones Unidas debatirá la escalada de tensión a petición de Ucrania, que durante este año y el que viene ocupa un asiento como miembro no permanente.

Rusia se anexionó Ucrania en marzo de 2014, después de un cuestionado referéndum en el que un 97 % de los votantes apoyó la reunificación. La península había sido cedida a Ucrania en época soviética, en 1954. A la secesión de Crimea siguió una guerra en el este de Ucrania, cuya población tiene mayoritariamente origen ruso.

Fuente: RTVE

Fuente: www.laproximaguerra.com
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Muro de Berlín, el mayor campo de concentración de la historia



El 13 de agosto de 1961 la Postdamer Platz amaneció con un enjambre de guardias de la República Democrática de Alemania y cientos de metros de alambre de espino que sellaron físicamente la división de Berlin Este y Oeste. Antes, de madrugada, se había interrumpido el acceso al metro -U-Bahn-, el tren de cercanías -S-Bahn-, los tranvías y los autobuses que conectaban ambas zonas.

La valla se extendió esa mañana a lo largo de toda la frontera que dividía la capital de la RDA y el territorio de Berlín occidental a través de los barrios de la ciudad: una línea que no distinguía entre calles, avenidas, plazas e incluso edificios. La nítida metáfora del telón de acero que había enunciado Winston Churchill en 1946 para delimitar la división entre el bloque soviético y el occidental, pasó, de una forma abstracta, a las puntas retorcidas del metal de las vallas aquella mañana.

En los días siguientes se terminó de sellar Berlín occidental, el territorio que la República Federal mantenía en la Alemania del Este, que había quedado como una isla en territorio hostil. Walter Ulbricht, secretario del SED -el partido único comunista- y líder de la RDA, había conseguido construir el mayor campo de concentración de la historia, sólo que éste no era el que pronto quedaría encerrado entre muros de hormigón de tres metros y medio de alto, sino la ciudad y el país que quedaban detrás de ellos.





La orden que acabó por aprisionar a los alemanes y que partió en dos Berlín se alcanzó durante las reuniones del Pacto de Varsovia en Moscú la primera semana de agosto de ese año. "Para evitar las actividades hostiles política vengativa de las potencias militaristas de Alemania occidental y Berlín Occidental, se establecerá un sistema de control en las fronteras de la RDA, incluyendo los sectores occidentales del 'Gran Berlín', como existe en todos los estados soberanos. Se deberá establecer la efectiva vigilancia y control de los límites de Berlín Occidental con el fin de detener las actividades subversivas".

Fuga masiva hacia Alemania occidental

Ulbricht comunicó al Politburó del SED el día 7 la norma que establecía que, para protegerse de Occidente y su amenaza, se debía proceder al cierre de la frontera definitivo entre la RDA y la RFA. La realidad era más bien que las fugas eran contantes y la terrible lógica del confinamiento de los berlineses era inapelable desde su punto de vista: no tenía sentido que Alemania estuviera dividida en dos con una frontera que impedía su paso desde 1958, cuando Berlín permanecía abierto al tránsito entre una y otra. Aunque existían controles y presiones era imposible evitar que millares de personas no se pasaran a la Alemania occidental aprovechando las calles de la antigua capital. Más de dos millones y medio de personas habían abandonado el campo socialista a través de Berlín entre 1948 y 1961. Se estimaba, incluso, que en agosto de ese mismo año, aproximadamente 2.000 cruzaban diariamente a la RFA sin intención de regresar.

A pesar de las tensiones internacionales, ni EE UU, ni la URSS habían previsto un giro de los acontecimientos tan drástico. Nikita Kruschev, el líder de los soviéticos que había mantenido con EE UU una larga crisis respecto a la situación de Berlín desde 1958, era reacio a tensar la cuerda. Según la historiadora Hope Harrison, la idea de sellar físicamente la ciudad partió del SED alemán y del jefe del Estado de la RDA, Walter Ulbricht, que quería imponer un control total sobre su población -que protagonizaba la mayoría de las fugas a occidente- y forzar al reconocimiento internacional de la RDA, que era ninguneado por la mayoría de las potencias occidentales con EE UU a la cabeza.

Tras la reunión del Pacto de Varsovia se procedió a concretar el "cierre de la frontera" que establecía la recomendación del órgano militar del bloque soviético, con la construcción del muro. Ulbricht envió la orden a Erich Mielke, el omnipresente jefe de la policía represiva del régimen, la Stasi, que reunió a los altos oficiales el 11 y dio las pautas para comenzar el cierre de Berlín en el mayor secreto. La operación 'Rose', cuya ejecución fue encargada a Erich Honecker, el que sería sucesor de Ulbricht, y entonces jefe de seguridad del partido, era la puntilla final a la a la crisis de Berlín iniciada en 1958.

Disparar a matar

El muro de Berlín nació junto a los intentos de fuga, que le convertirían en el símbolo de la opresión del bloque soviético. Al comienzo, simplemente dando un salto para evitar el alambre de espino, -como el célebre soldado de la RDA, Conrad Schumann-, descolgándose desde las ventanas de alguno de los edificios que partió la línea fronteriza, o a través del metro. Los primeros días, sin embargo, Honecker dejó claro su mensaje: el 21 de agosto, Gunter Litfin, un opositor que trató de cruzar a Berlín occidental por el banco del río Spree murió tras recibir un disparo en la cabeza cuando fue sorprendido. Las órdenes de los guardias de la RDA eran disparar a matar.

En pocas semanas se había pasado de la vallas a muros de hormigón que rodeaban unos 155 kilómetros. Cuando finalmente cayó en octubre de 1989, 28 años después, su imagen era la del campo de concentración que había querido Ulbricht: El muro de dos metros que daba a la calles de Berlín oriental era sólo el primer obstáculo. Tras saltar el hormigón coronado con alambre de espino había una valla de metal electrificada que activaba una alarma en las torres de vigilancia. Seguía una franja de seguridad de varios metros de ancho que incluían picas de acero, donde se encontraban las torres, a menudo patrulladas con perros. A continuación del área de tierra dominado por las torres, había una serie de desniveles y zanjas para evitar la huida con vehículos que terminaba en el muro exterior, de entre tres y cuatro metros de alto.

Detrás del último obstáculo, lo que quedaba era la antigua valla de alambre de espino que se había colocado el 13 de agosto de 1961, y unos pasos después, el límite de la frontera entre Berlín Oriental y Occidental establecido en 1945 por EEUU, Gran Bretaña y la URRS tras la derrota del Tercer Reich.

Fuente: El Mundo

Fuente: www.laproximaguerra.com
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