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lunes, 11 de abril de 2016

Desarrollo y Defensa

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Procesaron a Mussi



(LPO) - El juez Bonadio procesó al ex secretario de Ambiente por el presunto desvío de una partida presupuestaria destinada a tareas de saneamiento del Riachuelo para la construcción de un espacio en Tecnópolis.


El juez federal Claudio Bonadio procesó al ex secretario de Ambiente y Desarrollo Sustentable de la Nación, Juan José Mussi, en una causa que investiga el presunto desvío de una partida presupuestaria destinada a tareas de saneamiento del Riachuelo para la construcción de un espacio en Tecnópolis para la Acumar.

Mussi era el titular de la Autoridad de Cuenca Matanza Riachuelo (Acumar), integrado por distintos organismos y autoridades nacionales y comunales con el fin de cumplir con un fallo de la Corte Suprema de Justicia de la Nación que ordenó sanear la cuenca Matanza Riachuelo.

Según la denuncia, el dinero se habría desviado entre 2012 y 2013 para construir el espacio de la muestra que ocupó el Acumar y se calcula en 21 millones de pesos, confirmaron fuentes judiciales.

La construcción fue encomendada a la Universidad de Tres de Febrero, pero esta tercerizó los trabajos y cobró una comisión, según la causa.

Mussi, actual diputado bonaerense por el FPV,  quedó procesado por "negociaciones incompatibles con la función pública" al igual que el rector de esa casa de estudios, Aníbal Jozami.
Fuente: desarrolloydefensa.blogspot.com

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Vidal hace equilibrio frente al abismo



Por Julio Blanck - Clarin.com

Del casi millón y medio de compatriotas que cayeron bajo el nivel de pobreza en el primer trimestre del año, según la confiable medición del Observatorio Social de la UCA, se calcula que más de medio millón vive en el Gran Buenos Aires.

Cuando a María Eugenia Vidal se le pregunta sobre el futuro cercano, ella dice que las medidas que está tomando Mauricio Macri van en la dirección correcta y que la recuperación de la economía se verá antes de fin de año. Pero antes, advierte, "hay que cruzar el bache". Confía en que la penuria agravada en los bolsillos sea transitoria. Pero enseguida remarca que su principal tarea hoy es "ayudar a la gente a cruzar ese bache". Ese énfasis en atender la situación social, las necesidades de los más desprotegidos, no siempre se encuentra, o se trasluce, en los cuadros técnicos, de origen gerencial, que ocupan áreas sensibles del Gobierno nacional.

En su discurso, el día que asumió, Vidal dijo que se encontraba con "una provincia quebrada". Poco después, al defender su primer Presupuesto, argumentó en favor del pedido de autorización para endeudarse diciendo que "la Provincia tiene una enorme deuda social con su gente y queremos cambiarla por deuda financiera". Difícil sacarla de esa línea argumental.

El viernes último la nueva administración de IOMA, la obra social provincial con 2 millones de afiliados, denunció ante la Justicia estafas en el organismo por 1.500 millones de pesos. Encontraron sobreprecios, facturación adulterada y desvío de prestaciones. El titular de IOMA sostuvo que semejante maniobra "no pudo realizarse sin cobertura política en los planos más altos" de la gestión anterior. Pero la revelación de hechos de corrupción durante la gestión de Daniel Scioli no está en el centro de la estrategia de Vidal.

Su propósito es enfrentar y liquidar esas prácticas sin hacer demasiado aspaviento. De entrada avisó –por los canales adecuados– que ella no estaba dispuesta a recibir valijas ni tributos negros del juego, la Policía, las cárceles o los proveedores de IOMA. Pretende que su ejemplo se instale en todos los niveles de la administración provincial y cuanto menos en los 66 municipios que gobierna la alianza oficialista Cambiemos. Al parecer, no todos esos intendentes estarían sintonizando adecuadamente la orden. En cualquier momento podría saltar una liebre.

Una historia aparte es la Bonaerense. Con 92.000 efectivos, la Policía provincial es un ejército de problemas sin solución de fondo a la vista. El ministro de Seguridad, Cristian Ritondo, echó el viernes al jefe y al subjefe de la Departamental La Plata. Otros tres subalternos habían caído una semana antes, cuando gracias a una denuncia interna se habían secuestrado en esas oficinas 36 sobres con un total de 153.700 pesos. Según la Justicia, era la recaudación ilegal diaria de comisarías platenses destinada a las jefaturas. Se ve que los muchachos venían muy confiados: en algunos sobres estaba el nombre de quien lo remitía y, en otros, el tipo de delito que al ser apañado permitía esa recaudación. 

Vidal y Ritondo están lanzando una nueva reforma policial. A la gobernadora le preocupa que la gente confíe en que esta vez va en serio. Sabe que esa confianza es muy difícil de ganar. Empiezan por lo elemental: mejoraron el sueldo de los policías –hasta 31% en los niveles más bajos– y están equipándolos con chalecos antibala que efectivamente paren las balas. Apuestan a mejorar profundamente la formación de los nuevos cuadros. Pero ver los resultados, si se alcanzan, puede tardar diez años, hasta que se renueven todas las actuales jerarquías. ¿Quién tiene tanto tiempo?

Mientras tanto la Bonaerense es un dolor de cabeza cotidiano. Ritondo ya cesanteó a casi 750 policías, despacito y sin ruido, por inconductas de todo tipo. Al ministro ya le pasó y no es raro que se repita: un lunes llegó a su despacho y se encontró con tres sumarios levantados durante el fin de semana en el que había policías en actividad involucrados en otros tantos robos en el Gran Buenos Aires, dos de ellos con asesinato incluido.

Frente a ese abismo ante el que está obligada a hacer equilibrio, Vidal tiene una ventaja comparativa única: es la dirigente política con mejor imagen en el país. Lo dicen todas las encuestas conocidas. Y en la Provincia arrasa. Los intendentes peronistas, que necesitan asociarse a ella en esta etapa de gestión, se espantan ante la sola posibilidad de aparecer enfrentándola, y han cuestionado muy duro, internamente, a quienes se le pusieron de punta. Pero sin plata, la imagen del que gobierna puede disolverse demasiado rápido. 

Al llegar a la gobernación en diciembre Vidal encontró que en la caja que dejó Scioli sólo había 180 millones de pesos. Eso permitía pagar apenas el 10% de los sueldos de los 600.000 empleados que tiene la Provincia. Ni hablar de los aguinaldos. Macri le prestó plata esa vez, y otra, y otra. Sirvió para salir del primer apuro. Fueron adelantos de fondos de coparticipación que la Provincia asegura que ya está devolviendo, porque pudo generar sus propios recursos.

Cuando el ministro de Economía provincial, Hernán Lacunza, terminó de calcular la deuda que había heredado, el número le dio 60.000 millones de pesos. El déficit fiscal del año pasado fue de 22.000 millones. "Es manejable", dice Lacunza, que fue gerente general del Banco Central durante la primera presidencia de Cristina y viene de trabajar con el hoy ministro del Interior, Rogelio Frigerio, en el Banco Ciudad.

Pero la Provincia no puede aumentar impuestos. La presión tributaria ya es altísima y subirla sería intolerable. Tampoco puede, por razones sociales, reducir sensiblemente su planta de empleados. Buscan achicar costos recortando estructuras políticas, que sobreabundaban hasta el escándalo. Eso puede tener impacto en la opinión pública, sobre todo si se comunica adecuadamente, pero mueve apenas el amperímetro de las cuentas.

El agujero negro estructural requiere de 40.000 millones anuales extra para ser suturado. El gobierno de Vidal dice que esa plata está, sólo que no se la dan. Es la suma que recauda lo que fue el Fondo del Conurbano, una martingala que hace 25 años Duhalde le puso como condición a Menem para aceptar ser gobernador. El problema, dicen en La Plata, es que esos fondos –que en el origen eran un millón de pesos/dólares diarios– quedaron congelados, brutalmente desactualizados. Y todo el excedente se repartió desde entonces entre las restantes provincias. Ese excedente es hoy más del 90% de esos fondos, que se constituyen con una porción de la recaudación total del impuesto a las Ganancias. A la Provincia le queda poco y nada.

Cuando se habla de discutir el reparto de la coparticipación, el gobierno de Vidal saca del subsuelo este tema y muestra los colmillos. La gobernadora ya lo planteó delante de todos los mandatarios provinciales, en una reunión que convocó Macri. Y Lacunza lo hizo, dos veces, ante sus colegas de todo el país en los encuentros organizados por el ministro Frigerio en la Casa Rosada.

Los demás distritos miran para otro lado cuando los bonaerenses patalean. Cada quien tiene sus bonitos entuertos por solucionar. Vidal se propone llegar a capturar el 25% del total de los fondos de coparticipación. Hoy la Provincia recibe el 18%, aunque genera el 37% de los impuestos que son coparticipables. La gobernadora confía en que la decisión política de Macri le allane el camino hacia ese objetivo, que es "la única manera de hacer viable" la Provincia. Pero tendrá que correr mucha agua antes de lograrlo.

El plan maestro de Vidal para el primer año de gestión es sencillo y tiene tres vigas maestras: seguridad, educación, salud. Mejorar el estado de hospitales, escuelas y caminos. Estar con la ayuda social encima de cada conflicto agudo que surja. Anticiparlo, si se puede. Y si consigue fondos suficientes iniciar obras de infraestructura hídrica, para un territorio que vive inundado. 

Tiene que lograr mejoras rápidas, concretas y visibles. Eso le permitirá llegar bien parada a la elección legislativa de 2017. Si a ella le va bien, a Macri le va bien. Macri lo sabe y por eso pone en la Provincia todo lo que tiene. Son los bonaerenses los que le dirán al país si el Presidente va por buen camino. Ganar la Provincia el año que viene despeja el camino a la reelección. Si es al revés, el horizonte del Gobierno se hará más corto y oscuro.

Van recién cuatro meses y para esa hipótesis faltan casi cuatro años. Los políticos, oficialistas u opositores, jamás dirían ahora que están pensando en eso. Pero piensan todo el tiempo en eso.
Fuente: desarrolloydefensa.blogspot.com

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Amo a la ONU, pero así está fracasando lastimosamente



Cascos Azules en la República del Congo. APPor Anthony Banbury (Clarin.com)


Foto: Cascos Azules en la República del Congo. AP

He trabajado para Naciones Unidas la mayor parte de las tres últimas décadas. Fui encargado de derechos humanos en Haití en la década de 1990 e intervine en la ex Yugoslavia durante el genocidio de Srebrenica. Ayudé a dirigir la reacción ante el tsunami del Océano Índico y el terremoto haitiano, planifiqué la misión para eliminar el armamento químico sirio y más recientemente tuve a cargo la dirección de la misión contra el Ébola en África Occidental. Me importan fundamentalmente los principios con los cuales se ha concebido la ONU.

Y es por eso que he decidido irme. El mundo enfrenta una serie de crisis aterradoras, desde la amenaza del cambio climático hasta las zonas de generación de terrorismo en lugares como Siria, Irak y Somalia. Naciones Unidas tiene una ubicación excepcional para hacer frente a esos problemas y está haciendo un trabajo invalorable, como proteger civiles y proporcionar ayuda humanitaria en Sudán del Sur y en todas partes. Pero en cuanto a su misión general, debido a una mala gestión colosal, la ONU está fracasando. 

Hace seis años obtuve el cargo de subsecretario general de apoyo a las actividades en el terreno, con base en Nueva York. No me era extraño el papeleo administrativo pero carecía de preparación para la borrosa nube de advertencias orwellianas y la lógica de tipo Lewis Carroll que gobiernan el lugar. Si se los encerrara en un laboratorio, un equipo de genios del mal no podría diseñar una burocracia tan enloquecedoramente compleja, que requiriese tanto esfuerzo pero al final fuera incapaz de producir el resultado buscado. El sistema es un agujero negro en el que desaparecen incontables dólares de impuestos y aspiraciones humanas que nunca volverán a verse.

Durante la epidemia de Ébola, yo me desesperaba por conseguir gente calificada en la zona, no obstante lo cual me dijeron que una integrante de la plantilla que trabajaba en Sudán del Sur no podía viajar a nuestra sede central de Accra, la capital de Ghana, hasta que le otorgaran una nueva autorización médica. Combatíamos una enfermedad que mataba a muchos millares y se corría el riesgo de que quedara fuera de control y sin embargo perdíamos semanas esperando que a una colega sana le entregaran sus formularios procesados.

Con demasiada frecuencia, la única manera de apurar las cosas es romper las reglas. Es lo que hice en Accra cuando contraté a una antropóloga como colaboradora independiente. Resultó valer su peso en oro. La práctica de entierros sin medidas de seguridad sanitaria era la causa de aproximadamente la mitad de nuevos casos de Ébola en algunas áreas. Teníamos que comprender aquellas tradiciones antes de intentar persuadir a la gente de que las cambiara. Por lo que sé, ninguna misión de Naciones Unidas había tenido jamás antes un miembro antropólogo; poco después que me fui de la misión, a la nuestra la dejaron partir.

Los jefes de multimillonarias operaciones de paz, con responsabilidades enormes en la terminación de guerras, no pueden contratar a su personal más cercano ni desplazar de funciones críticas a integrantes deficientes. Esto es señal de lo perversamente retorcida que es la burocracia, al punto de considerarse más peligrosas las decisiones vinculadas con el personal que la responsabilidad de conducir una misión de la que depende el destino de un país. 

Uno de los resultados de esta disfunción es la mínima confiabilidad. En una gran misión de paz existe hoy un jefe de equipo manifiestamente incompetente. Muchas personas han tratado de librarse de él, pero a falta de un delito serio es virtualmente imposible despedir a alguien en Naciones Unidas. No tengo conocimiento de que en los últimos seis años se haya despedido a un solo integrante de actividades en el terreno internacional, ni siquiera sancionado por desempeño insatisfactorio. 

El segundo problema serio es que se toman demasiadas decisiones por conveniencia política. Las fuerzas de mantenimiento de paz a menudo deambulan pesadamente a lo largo de años sin metas claras ni planes de retirarse, desplazando gobiernos, desviando la atención de problemas socioeconómicos más profundos y costando miles de millones de dólares. Mi primera misión de mantenimiento de paz fue en Camboya en 1982. Nos fuimos antes de los dos años. Ahora es una excepción que una misión dure menos de diez.

Fijémonos en Haití: no ha habido un conflicto armado en más de una década y sin embargo permanece allí una fuerza de Naciones Unidas de más de 4.500 individuos. Mientras tanto estamos fallando en lo que debería ser nuestra tarea más importante: colaborar en la creación de instituciones democráticas y estables. Se han postergado las elecciones en medio de reclamos por fraude y el primer ministro interino ha dicho que "el país enfrenta serias dificultades sociales y económicas". El dispositivo militar no hace la menor contribución para resolver estos problemas. 

Nuestro error más grave se da en Mali. A principios de 2013 Naciones Unidas decidió enviar allí 10.000 soldados y oficiales de policía en respuesta a la apropiación terrorista de zonas del norte. Inexplicablemente, enviamos una fuerza sin preparación previa en contraterrorismo y a la que se había dado instrucciones explícitas de no implicarse en eso. Más del 80% de los recursos de la fuerza se gasta en logística y autoprotección. Ya se ha matado a 56 personas del contingente de Naciones Unidas y es seguro que morirán más. En Malí, Naciones Unidas se hunde cada día más en su primera ciénaga. 

Pero la cuestión que más me ha preocupado es lo que Naciones Unidas hizo en la República Centroafricana. Cuando en 2014 recibimos de la Unión Africana la responsabilidad del mantenimiento de la paz allí, teníamos la opción de elegir qué tropas aceptar. Sin un debate apropiado y por cínicas razones políticas se decidió incluir soldados de la República Democrática del Congo y de la República del Congo, a pesar de los informes de serias violaciones de los derechos humanos perpetradas por estos soldados. Desde ese momento las tropas de esos países han estado involucradas en la persistente violación y abuso de personas -con frecuencia chicas jóvenes-, a pesar de que para evitarlos se envió allí a Naciones Unidas.

En 1988, mi primer trabajo en Naciones Unidas fue como oficial de derechos humanos en campos de refugiados a lo largo de la frontera entre Tailandia y Camboya, investigando violaciones y asesinatos de pobres y desvalidos. Nunca hubiera podido imaginarme que un día iba a tener que tratar con integrantes de mi propia organización que cometieran los mismos crímenes o, peor, altos funcionarios que los toleraran por cuestiones de cínica conveniencia. 

En vísperas de la elección de un nuevo secretario general este año, es esencial que los gobiernos, y especialmente los miembros permanentes del Consejo de Seguridad, piensen con cuidado qué es lo que quieren de Naciones Unidas. La organización es una máquina de escribir Remington en un mundo de smartphones. Si la ONU va a hacer avanzar las causas por la paz, los derechos humanos, el desarrollo y el clima, necesita un conductor genuinamente decidido a reformar. El punto de partida debería ser la renovación de nuestro sistema de personal. El Secretario General Ban Ki-moon es un hombre de gran integridad y Naciones Unidas está llena de personas inteligentes, valientes y altruistas. Desgraciadamente, muchísimos otros carecen de la moral y la capacidad profesional para desempeñarse allí. Necesitamos que Naciones Unidas esté dirigida por personas para quienes "hacer lo correcto" sea lo normal y lo esperado. 

Copyright The New York Times, 2016. Traducción: Román García Azcárate.
Anthony Banbury fue subsecretario general de las Naciones Unidas para Apoyo de Actividades en el Terreno.
Fuente: desarrolloydefensa.blogspot.com

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EE.UU. le avisó a Cristina que Báez estaba fugando capitales



Por Daniel Santoro (Clarin.com) - Esa versión la dio Fariña a la Justicia. Fue en la segunda presidencia. La ex presidenta se enojó con el empresario K.

Entre los cientos de datos a confirmar que Leonardo Fariña dio en su confesión al juez federal Sebastián Casanello hubo uno que mostró la preocupación internacional que había ocasionado estos enormes movimientos de plata negra. El ex valijero afirmó que aproximadamente a principios de la segunda presidencia de Cristina Kirchner, "la Embajada de EE.UU. avisó extraoficialmente que Báez estaba fugando millones de dólares al exterior". Entonces, Cristina, furiosa, convocó a Báez a una reunión de urgencia para quejarse amargamente y anunciarle que le iba a reducir la entrega de contratos de obra pública. Al salir, el dueño de Austral Construcciones le comentó al ex esposo de Karina Jelinek: –Muchachos a partir de ahora tenemos que ser más discretos.

El hecho narrado por Fariña en su declaración, según reveló a Clarín una fuente oficial, habla de la magnitud de la plata que se movía y de una de las etapas en que se dividió la ruta del dinero K desde el 2003 hasta el 2013.

Siempre de acuerdo a los dichos de Fariña y por pruebas que constan en la causa, después de la muerte de Néstor Kirchner el 27 de octubre del 2010, "Báez consideró que toda la plata que había acumulado con la obra pública gracias a Néstor ahora le pertenecía y decidió sacarla al exterior".

Su indagatoria tiene una parte donde el fue operador o testado director de determinar maniobras y otras que escuchó que le contó Báez. El rol del ex valijero en estas maniobras comenzó después de la muerte de Néstor Kirchner.

 Este comentario muestra que la ruta del dinero K tuvo tres etapas. Una desde que Kirchner llegó a la presidencia en el 2003 y hasta su muerte en el 2010. En ella actuó principalmente el dueño de Invernest, Ernesto Clarens (Ver página 12) y otros financistas que ahora se están investigando y que en los próximas días podrían sufrir alguna imputación concreta.  Desde la muerte de Néstor hasta junio del 2011, la plata se manejó a través de Fariña y SGI "La Rosadita de Federico Elaskar. Cuando Báez, luego del casamiento de Fariña con Jelinek, se da cuenta que le están robando plata, logra que su entorno, en junio del 2011, compre bajo presión "La Rosadita". Fariña estimó que en ese lapso manejó casi 100 millones de dólares.  La otra etapa arrancó desde la salida de Elaskar hasta el programa de Jorge Lanata de abril del 2013. De este lapso, es el video que reveló Telenoche (noviembre del 2012) donde se ve cómo cuentan, por lo menos, 5 millones de dólares.

En general, la plata se traía en aviones o camionetas en efectivo desde Río Gallegos. En su indagatoria del viernes -Fariña que fue y vino con sus dichos varias veces- habló del uso de "camionetas" para traer la plata hasta la SGI en Buenos Aires.

El dinero provenía de los 650 millones de dólares en contratos de obra pública que le dieron Néstor y Cristina entre el 2012 o 2013, también había llegado por sobreprecios o incluso por sobornos.

Una vez que la plata llegaba a La Rosadita se podía hacer dos cosas. Una, buscar una financiera que hiciera una operación "back to back" -contó Fariña-, es decir entregar por ejemplo un millón de dólares cash para que se acrediten en una cuenta en el exterior luego de que la sucursal de esa cueva tenía un cliente que necesitaba efectivo en Buenos Aires. La otra era enviarla en aviones a un aeropuerto de Uruguay con pocos controles.  Dando cátedra de lavado, Fariña le contó al juez, al fiscal y a su abogada Giselle Robles que, por ejemplo, el banco suizo Lombard Odier "vende un combo completo con una empresa fantasma de un paraíso fiscal y cuenta bancaria. Al cliente le dan acciones al portador de la firma y un dispositivo digital llamado Token para poder operar la cuenta sin necesidad de firmar nada".  Fariña fue testigo directo de esa segunda etapa de la ruta del dinero K. De las otras habló de oído.
Fuente: desarrolloydefensa.blogspot.com

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Fariña reveló cómo funcionaba el sistema para "hacer caja"



Leonardo Fariña en Comodoro PyPor Paz Rodríguez Niell - LA NACION
Dijo que fue montado por Néstor Kirchner para recaudar dinero con la obra pública


Foto: Leonardo Fariña en Comodoro Py

Leonardo Fariña , el nuevo "arrepentido", declaró ante la Justicia que durante el gobierno de Néstor Kirchner funcionó un sistema de asignación de obras públicas a empresarios amigos destinado a "hacer caja".

Fariña trabajaba entonces para Lázaro Báez . Estos empresarios amigos, entre quienes estaba su jefe, facturaban sus obras con sobreprecios y acumulaban así fondos líquidos, dijo ayer Fariña en la causa por lavado de dinero, en la que está procesado. Al final del camino, buena parte de esos fondos mal habidos la "devolvían" y se destinaba a hacer proselitismo, afirmó.

Preso desde hace más de dos años, Fariña declaró el viernes ante el juez federalSebastián Casanello y el fiscal Guillermo Marijuan . En su larguísima indagatoria les dijo que esta vez sí contaría lo que sabía y les pidió protección. LA NACION reconstruyó la declaración con dos fuentes que tuvieron acceso a ella.

El relato estuvo lleno de detalles en lo que respecta a las supuestas maniobras de fuga de capitales de parte de Báez. Identificó cuentas, cuevas y operadores. Pero, además, Fariña habló de la obra pública como un gran instrumento del kirchnerismo para hacerse de dinero del Estado. Según él, todo lo montó Néstor Kirchner; Cristina Kirchner estaba al margen. En cuanto al dinero que pasaba por Báez y sus empresas, dijo Fariña, la ex presidenta sólo se enteró después de la muerte de su marido de que Báez fugaba fondos al exterior.

Fariña declaró que Cristina Kirchner lo mandó a llamar a Báez y le advirtió que supo por la embajada de Estados Unidos que él estaba haciendo transferencias internacionales de dinero negro. Siempre según su declaración, Báez lo negó ante ella, pero después le dijo a Fariña que debían tener más cuidado en sus operaciones.

Fariña insistió en que la relación de su jefe era con Néstor Kirchner, que era a él, a su "amigo", a quien Báez reconocía deberle su fortuna.

De acuerdo con el relato de Fariña, después de la muerte de Néstor, Cristina le sacó obras que el empresario tenía acordadas. La situación llegó a un punto de máxima tensión el día que ella citó a Báez a la quinta de Olivos y le informó que le iba a quitar la ruta atlántica. Todo esto Fariña dijo saberlo por lo que Báez le contaba a él. Fariña admitió que no presenció conversaciones. No obstante, identificó a funcionarios del kirchnerismo que, según él, habrían sido parte de esta maniobra para hacer caja.

Entre ellos, el ex ministro de Planificación Federal Julio De Vido; autoridades de la Sindicatura General de la Nación (Sigen), organismo de control donde se desempeñaba la mujer de De Vido, Alessandra Minnicelli; la AFIP, y el Banco Nación.

En este punto Fariña sí dio cuenta de una supuesta participación personal y directa: dijo que él se reunió con Juan Carlos Fábrega, entonces presidente del Banco Nación, por el fideicomiso que favoreció a Austral Construcciones. La intervención de Fariña en ese fideicomiso está acreditada con documentos que ya estaban en el expediente.

Fue luego de todas estas afirmaciones de Fariña que Marijuan amplió la lista de imputados en la causa. Cristina Kirchner, De Vido y Fábrega fueron algunos de los ex funcionarios a quienes el fiscal (que es quien fija el objeto de la causa) pidió que se investigara.

Fariña también mencionó presuntos acuerdos para que Báez se quedara con dos grandes obras: las represas Kirchner y Cepernic. Buena parte de lo que dijo Fariña ya estaba siendo investigada por otros jueces federales, como estas represas y el fideicomiso en el Banco Nación. Hay abierto, incluso, un expediente en el que está denunciado que el kirchnerismo asignaba obras públicas a empresarios amigos para sustraer fondos del Estado. Es la causa que inició Elisa Carrió y tiene el juez Julián Ercolini.

Báez, en la mira

La indagatoria de Fariña puede dividirse en dos grandes capítulos. Su exposición sobre la obra pública como vehículo para generar fondos líquidos en negro -con el dibujo de mayores costos y facturas falsas- y su declaración sobre Báez y la fuga de capitales. En este último, Fariña señaló empresas, dio nombres y aportó mucha información. Identificó al hombre que, según él, cambiaba los millones de pesos de las facturas falsas por euros y detalló con qué financieras de la City operaban. Habló, además, de nexos en el extranjero, que la Justicia está rastreando en paralelo con las medidas ordenadas ayer en distintos puntos del país.

Si bien Fariña nombró a mucha gente, casi toda su declaración apuntó contra Báez. Fariña aspiraba a declarar contra su antiguo jefe y ganarse así los favores que la ley prevé para los arrepentidos. Creía incluso que podría salir de prisión. Nada de eso va a pasar; al menos, nada por ahora. No sólo porque hoy no están corroborados sus dichos, sino también porque Fariña está preso en otra causa, la que se tramita en La Plata, en su contra, por evasión.
Fuente: desarrolloydefensa.blogspot.com

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La causas abiertas contra la ex presidenta



(La Nación) - Cuatro son las investigaciones que involucran a Cristina

La Justicia avanza sobre Cristina Kirchner . Ya son cuatro las causas en las que la ex presidenta aparece imputada o con pesquisas en marcha.

Además, Cristina Kirchner fue sobreseída en tres expedientes, todos por presunto enriquecimiento ilícito: por el período 1995 a 2004 estuvo a cargo del juez Julián Ercolini, quien la cerró; la segunda denuncia fue archivada por el juez Rodolfo Canicoba Corral, que investigó el presunto enriquecimiento ilícito del matrimonio Kirchner en los años 2005, 2006 y 2007. Y la otra la firmó el juez Norberto Oyarbide.

LAVADO DE DINERO
Ayer, la ex presidenta fue imputada por lavado de dinero. La decisión de involucrar a Cristina Kirchner la tomó el fiscal Guillermo Marijuan tras la declaración de Leonardo Fariña.
Acogido a la figura del "arrepentido", Fariña mencionó a Néstor y Cristina Kirchner, y vinculó a altos funcionarios del anterior gobierno en maniobras de sobreprecios de la obra pública y lavado de dinero.



DÓLAR FUTURO
El juez Claudio Bonadio citó a indagatoria a Cristina Kirchner por la venta de dólar futuro a un valor inferior al del mercado, con un alto costo económico para el Estado nacional. En el fallo, de tres hojas, el magistrado sostuvo que el Banco Central (BCRA) debió afrontar pérdidas millonarias por la medida, impulsada por el ex presidente de la entidad Alejandro Vanoli, quien declaró anteayer. La ex jefa del Estado deberá declarar el miércoles.
La causa comenzó a fines del año pasado por una denuncia que formularon los diputados Federico Pinedo y Mario Negri por el presunto delito de "defraudación contra la administración pública".

HOTESUR
En esta causa se investiga a la ex presidenta por lavado de dinero por el alquiler supuestamente ficticio de habitaciones de sus hoteles patagónicos a los empresarios Lázaro Báez y Cristóbal López.
La última novedad importante de la pesquisa es que el juez federal Daniel Rafecas, quien se declaró incompetente, aceptó como parte querellante a la Oficina Anticorrupción (OA). Ahora, la Cámara Federal deberá resolver si la causa sigue en manos de Rafecas o pasa a Julián Ercolini. En este expediente también es investigado Máximo Kirchner.

LOS SAUCES
Se trata de la sociedad anónima que utilizó la familia Kirchner para realizar operaciones inmobiliarias con Austral Construcciones, la compañía del empresario kirchnerista Lázaro Báez, detenido hace una semana.
La sociedad presenta contradicciones entre lo que declaró ante la AFIP y lo que dejó asentado en los documentos públicos del Registro de la Propiedad Inmueble. Estas inconsistencias fueron parte de una denuncia que presentó Margarita Stolbizer por "falsificación de documentos públicos".
Fuente: desarrolloydefensa.blogspot.com

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Cuando el tiempo apremia, los que llevan medicinas y provisiones en Ruanda son los drones



Por John Markoff - The New York Times
Una iniciativa utiliza un sistema de vehículos aéreos no tripulados para abastecer a los centros de ayuda de uno de los países más pobres de África
El drone de Zipline logró desplegar su servicio de delivery de provisiones críticas en Ruanda, mientras en Estados Unidos se debate su regulación
El drone de Zipline logró desplegar su servicio de delivery de provisiones críticas en Ruanda, mientras en Estados Unidos se debate su regulación. Foto:Gentileza Zipline

HALF MOON BAY, California.- Desde un farallón sobre el Océano Pacífico, un sonido fuerte da señal del lanzamiento con una catapulta de un pequeño drone de ala fija diseñado para llevar provisiones médicas a lugares remotos, a más de 60 kilómetros.

Los drones son la creación de un pequeño grupo de ingenieros de una nueva firma de Silicon Valley llamada Zipline, que planea comenzar a operar un servicio con ellos para el gobierno de Ruanda en julio. La flota de aviones robot inicialmente cubrirá más de la mitad de la diminuta nación africana, creando una red altamente automatizada para transportar sangre y productos farmacéuticos a lugares remotos en horas en vez de semanas o meses.

Ruanda, uno de los países más pobres del mundo, se ubicó a nivel mundial en el lugar 170 por PBI en 2014 de acuerdo al Fondo Monetario Internacional. Y por tanto es llamativo que el país será el primero, dicen ejecutivos de la compañía, en establecer una red de entrega por drones comercial, ubicándose por delante de lugares como los Estados Unidos, donde ha habido muy aclamados sistemas de gigantes tecnológicos tales como Amazon y Google de entrega futuristas por drone, que prometen la entrega de paquetes en zonas urbanas y suburbanas.

"El concepto de puertos para drones es algo que una unidad muy pequeña encargada de la toma de decisiones en el país resolvió que se haría", dijo Michael Fairbanks, miembro el consejo asesor del presidente de Ruanda, Paul Kagame. "Esto llevó muy poco tiempo. Es algo de lo que Estados Unidos podría aprender".

Que Ruanda esté pronta a convertirse en la primera nación con un servicio de entrega por drones ilustra la naturaleza a menudo desigual de la adopción de nueva tecnología. En Estados Unidos los drones se han chocado con un muro de normas contradictorias. Pero en Ruanda, el plan maestro de desarrollo del país ha dado prioridad al uso de estas máquinas, primero para medicamentos y luego más ampliamente para el desarrollo económico.

"Ruanda tiene la visión de convertirse en un centro de tecnología para África oriental y de últimas todo el continente", dijo William Hetzler, fundador de Zipline, que tiene sede en la ciudad costera de Half Moon Bay, en California. "Proyectos como el nuestro encajan muy bien con esa estrategia".

El nuevo sistema de drones inicialmente podrá hacer 50 a 150 entregas diarias de sangre y medicamentos de emergencia a las 21 facilidades de transfusiones de Ruanda, mayormente en hospitales y clínicas en la mitad occidental del país. El sistema de drones se basa en una flota de 15 aeronaves pequeñas, cada una con motores gemelos eléctricos, una capacidad de carga de 1,58 kilos y una envergadura de 1,43 metros de las alas. La velocidad del sistema hace posible mantener una "cadena de frío" -esencialmente una cadena de entrega de temperatura controlada, necesaria para proveer sangre y vacunas- lo que a menudo no es practicable en países en desarrollo.

Los drones Zipline usarán receptores GPS para navegar y comunicarse vía la red celular de Ruanda. Podrán volar en malas condiciones meteorológicas, soportando vientos de hasta 45 kph.

Cuando lleguen a los hospitales no aterrizarán sino que dejarán caer sus pequeños paquetes de altitudes muy bajas. Las provisiones caerán a tierra sostenidas por simples paracaídas de papel. Los aviones regresarán entonces a una base donde se los preparará para una nueva misión cambiando la batería y reemplazando una tarjeta sim con un nuevo plan de vuelo.

"Esto es el nuevo rostro de la industria aero-espacial" dijo Jay Gundlach, presidente de Flight House Engineering, una firma consultora de aviación con sede en Oregon. "Las compañías establecidas de aeronaves sin piloto debieran aprender de la cultura ágil e innovadora de Zipline". Al igual que Zipline, otros intentan resolver el problema de la distribución autónoma de provisiones médicas. Pero muchos otros sistemas en desarrollo se basan en diseños de multicópteros o cuadricópteros que tienen menos alcance y menos capacidad e volar en distintas situaciones climáticas.

En Estados Unidos, una firma llamada Flirtey ha entregado provisiones médicas usando helicópteros con múltiples rotores como experimento en Virginia. Otra firma nueva de Silicon Valley, Matternet, está experimentando con el gobierno de Malawi y UNICEF para entregar pruebas de SIDA infantil por cuadricóptero. Google X, a rama de investigaciones avanzadas de Alphabet, ahora está desarrollando un sistema de despegue y aterrizaje vertical que sobrevolará y entregará paquetes utilizando cabrestantes.

Zipline inició sus actividades en 2014 cuando sus dos fundadores, Keller Rinaudo y Hetzler, visitaron a un joven trabajador de la salud en Dar es Salaam, Tanzania. El trabajador había creado un sistema de mensajes de textos que permitía a trabajadores hospitalarios solicitar urgentemente provisiones médicas en situaciones de vida o muerte.

Pero Rinaudo dijo que advirtió que lo que estaba viendo era una larga lista de condenas a muerte. Hoy en muchos lugares del mundo se intenta entregar provisiones médicas por moto o pickup por caminos que a menudo son intransitables.

El trabajador de salud pública "me mostró las bases de datos en la que aparecían las entradas cada vez que alguien enviaba un texto y tenía miles de nombres" dijo Rinaudo. "La mayoría eran infantes y no había respuesta. La cadena de provisión no tenía modo de responder".

Rinaudo y Hetzler se propusieron encontrar una alternativa por aire para automatizar la cadena de provisión. Conocieron a Keenan Wyrobek, un especialista en robots formado en Stanford que participó en el diseño del robot PR1, un robot móvil de uso general con brazos y más tarde el robot PR2 más avanzado, desarrollado por Willow Garage.

Los tres tecnólogos armaron un equipo de ingeniería con experiencia en la industria aeroespacial, atrayendo talento de Space X, Aurora Flight Sciences, Boeign y Lockheed Martin, así como de Stanford y Google. La nueva firma ha obtenido US$ 18 millones de inversores, incluyendo Sequoia Capital, GV (antes Google Ventures), SV Angel, Subtraction Capital, la universidad de Stanford e individuos, incluyendo Jerry Yang, uno de los fundadores de Yahoo, y Paul Allen, uno de los fundadores de Microsoft.

Hetzler dijo que al hacer que ingenieros con experiencia en productos electrónicos de consumo colaboraran estrechamente con gente experimentada con robots e ingenieros aeroespaciales, se pudo construir rápidamente un sistema altamente automatizado que sería operado por entre cinco y ocho empleados.

En febrero, Zipline firmó contrato con el gobierno de Ruanda para comenzar a operar el servicio de drones este verano boreal. Un pequeño equipo con cede en una ciudad cerca de la capital de Ruanda, Kigali, supervisará el servicio.

"Siempre pienso en Peter Thiel, el capitalista de riesgo que dijo 'nos prometieron autos voladores y solo nos dieron 140 caracteres (en referencia a Twitter)'" dice Paul Willard, ex ingeniero aerodinámico de Boeing, que ahora invierte en Zipline. "Esto se siente un poco más como autos voladores".
Fuente: desarrolloydefensa.blogspot.com

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Itatí: la gran puerta de entrada de la marihuana en la Argentina



Por Gabriel Di Nicola - LA NACION
Sitio clave del contrabando en Corrientes; las bandas captan a chicos, los "chajás", para alertarlos por si viene la policía
Los gendarmes, con armas largas, buscan a los ''maleteros'' y sus cargas en el monte
Los gendarmes, con armas largas, buscan a los ''maleteros'' y sus cargas en el monte. Foto:Mauro V. Rizzi

ITATÍ, Corrientes.- Es un secreto a voces. Todos en esta ciudad saben que de noche o de madrugada llegan a la costa, desde Paraguay por el río Paraná, miles de kilos de droga que si no son secuestrados por las fuerzas federales de seguridad terminan en Buenos Aires para abastecer el mercado interno o en Chile, donde se llegan a pagar 2000 dólares el kilo. La zona se convirtió en la puerta de ingreso de la marihuana en la Argentina.

La situación es alarmante, en esta ciudad de 6500 habitantes situada sobre la costa del río Paraná, en el norte de Corrientes. El rector de la basílica de Itatí, Omar Cadenini, calificó la actualidad del narcotráfico como "un cáncer".

Pero lo más preocupante es que las bandas de narcotraficantes comenzaron a captar adolescentes, a los que le pagan entre 200 y 300 pesos por día, para que hagan las veces de "vigilantes" y ante el ingreso de vehículos y personas desconocidas en Itatí den aviso. Este sistema de mensajes se lo conoce como "chajá", por la tradicional ave del nordeste argentino, cuyo graznido es muy fuerte cuando advierte algo extraño.
A veces agentes de seguridad infieles alertan a los narcos sobre los patrullajes de la Prefectura
A veces agentes de seguridad infieles alertan a los narcos sobre los patrullajes de la Prefectura.

"A la gente le preocupa mucho esta realidad. Es una zona muy permeable al paso de grandes cargamentos de marihuana a pesar del trabajo de la Prefectura Naval y de la Gendarmería Nacional. Leemos noticias del importantes secuestros de droga, lo que significa que por la zona se trafica mucho más. Como todo cáncer, el tráfico de marihuana aquí comenzó siendo algo chico, pero se fue agrandando", dijo el sacerdote.

La cadena de valor sube a medida que se aleja de la frontera. En Itatí el kilo de marihuana cuesta unos $1500. En Corrientes, $ 3000 y en Buenos Aires, $ 9000, según estimaciones de fuentes oficiales.

El los últimos siete meses, el Juzgado Federal N° 1 de Corrientes, a cargo del juez Carlos Soto Dávila, secuestró en diferentes operativos nueve toneladas de marihuana. El 80 por ciento de esa droga ingresó por Itatí, según se explicó.

La cercanía con Paraguay, de costa a costa hay entre 2500 y 3000 metros, siempre hizo que Itatí fuera una zona caliente del contrabando. Pero la actividad delictiva mutó. Una década atrás el negocio de los delincuentes eran los cigarrillos, pero hoy las bandas se dedican al tráfico de marihuana. Primero eran pequeñas cantidades, pero en el tiempo pasaron a ser toneladas de droga. En los últimos siete meses se secuestraron nueve toneladas de marihuana

"Las bandas que se dedicaban al tráfico de marihuana manejan de memoria la navegación en el río. Además, la cultura del contrabando en Itatí es ancestral", afirmó a este enviado el juez federal Soto Dávila.

Aquí nada está librado al azar para los narcos. Además de conocer el río y las islas de memoria, hacen inteligencia sobre los controles que hacen prefectos y gendarmes y no mueven la droga a territorio argentino hasta no estar seguros de que tienen "vía libre". Los narcos se mueven por el Paraná en lanchas y embarcaciones con potentes motores de 200 HP de cilindrada. "Antes de salir del Paraguay con la droga, observan que las lanchas de la Prefectura no estén en la zona. Entonces, en cuestión de un minuto, se acercan a la costa argentina y comienzan a dejar la carga", dijo una fuente de la Prefectura Naval.

Una vez que la droga está en territorio argentino, comienzan a trabajar los "maleteros", que cargan sobre sus espaldas hasta 30 kg de droga para ocultarlos en el monte o llevarlos unos seis kilómetros hasta un lugar cercano a la ruta nacional 12.

Según fuentes de la Prefectura y la Gendarmería, el barrio Ibaraí, sobre la costa del Paraná, es uno de los puntos donde se arroja la droga desde las lanchas de los narcos. "Lamentablemente todas las organizaciones cuentan con la colaboración de un gendarme, un prefecto o integrantes de alguna fuerza policial infiel que les pasa información de los controles y de los vehículos sin identificación utilizados para hacer inteligencia", explicó una calificada fuente de la Gendarmería Nacional.

Después, en vehículos acondicionados especialmente para llevar la mayor cantidad de kilos, se saca la carga de Itatí hasta la ciudad de Corrientes, situada a una distancia de 62 kilómetros. "Las bandas pagan hasta 20.000 pesos por viaje por llevar la droga desde Itatí hasta Corrientes", explicó una fuente de la Prefectura Naval.
Fuente: desarrolloydefensa.blogspot.com

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