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jueves, 17 de diciembre de 2015

Desarrollo y Defensa

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Larreta va por una Buenos Aires al mejor estilo Ámsterdam o Copenhague



(Urgente24) - El flamante Jefe de gobierno porteño, Horacio Rodríguez Larreta, apunta a una centralización de la seguridad en la Ciudad de Buenos Aires; que los vehículos dejen de ser un estorbo en lugares neurálgicos, imitando a ciudades como Ámsterdam (Países Bajos) y Copenhague (Dinamarca); los trapitos; y que el subte -con sus obras y fondos- pase a sus manos. La urbanización de las villas, como la 31, también están en la mira.
Entrevistado por los diarios Clarín y La Nación, el flamante Jefe de Gobierno porteño, Horacio Antonio Rodríguez Larreta, dio claves importantes de lo que será su gestión en los próximos 4 años.

Los conflictos generados en la administración Macri con el gobierno bonaerense (en ese entonces sciolista) y el nacional (ex kirchnerista) trabaron varios asuntos importantes que molestan y acosan a los porteños, como el caso de la seguridad, la basura, el subte, las urbanización de las villas y demás.

Apuntando a un cambio cultural, entiende que los habitantes necesitan estar más seguros y sentirse integrados dentro del espacio público. Que lo sientan propio: "Que la gente sienta que el otro es su vecino y que el espacio público es parte de su casa y lo cuide y lo disfrute como tal. Hoy la gente en el espacio público está crispada, es agresiva. Me gustaría revertir eso".

Sobre ciudades que lo inspiran al economista de la UBA, aseguró: "Hay dos modelos en pugna. Uno es del espacio público como un lugar de tránsito para ir de un lugar a otro, como en el caso de Los Angeles, donde casi no hay veredas. El contraejemplo que a mí me gusta son ciudades como Ámsterdam y Copenhagen, donde todo el mundo camina o anda en bicicleta, y salir a la calle es un programa. Ése es el modelo que buscamos en Buenos Aires al peatonolizar el microcentro. El cambio cultural que supuso esa medida es increíble".

En la entrevista realizada por Pablo Tomino y Nicolás Cassese para el diario La Nación, el funcionario explicó el miedo que siente de que la ciudad se convierta en México y San Pablo: "Primero vamos a seguir apostando a que la gente llegue a los centros comerciales en transporte público. Tenés un problema físico, que es una ciudad de un determinado tamaño a la que cada año le metés entre 80.000 y 100.000 autos. No hay manera de que entren. Con lo cual, lo que queda es apostar al transporte público. Hay ciudades que esa pelea ya la perdieron, como San Pablo o ciudad de México. Estoy convencido de que nosotros agarramos el problema a tiempo".

"Estas cosas no se solucionan de un día para el otro. Pero sí se mejora. El concepto general es llevar los colectivos a las avenidas, si hay ancho suficiente transformarlos en metrobuses, mejorar todo lo que podamos la frecuencia del subte y apuntar al modelo prioridad peatón en los centros comerciales. Todo en un proceso de desestímulo del auto particular en los lugares de alta densidad", agregó.

¿Cuál es el plan para los subtes?: -La primera y más ambiciosa de las medidas es ampliar la frecuencia de las líneas actuales. Queremos llegar a fin del año que viene con una frecuencia promedio un poquito debajo de los tres minutos, que es un buen standard internacional. También queremos terminar la línea H y que la Nación nos pase la E.

Sobre uno de los conflictos que tanta polémica generó durante los gobiernos de Mauricio Macri (Ciudad) y Cristina Fernández (Nación), las fuerzas armadas federales, detalló: "Vamos a recibir la Superintendencia de Seguridad Metropolitana, que es de donde dependen las comisarías. Después habrá un trabajo de unificación con la Metropolitana para crear una sola fuerza. Hay que fusionar dos organizaciones, no es que una toma a la otra. Algún día, se van a llamar igual. Lo importante es que haya una sola fuerza con una sola tecnología y un solo sistema de comunicaciones. También hay que empalmar los salarios y los escalafones".

"(Por otro lado) Planteamos que el Gobierno nacional pase los efectivos con sus respectivos fondos, para que ni Nación ni Ciudad pierdan plata. La Constitución Nacional dice que toda transferencia de funciones debe estar acompañada de los fondos", continuó.

¿Va a sacar a los manteros?: -A la gente hay que darle alternativas. Recuperar terrenos hoy en desuso nos permitirá dárselas a los manteros y regularizarlos. Por ejemplo, en Once, en la calle Perón hay tres cuadras de corralones abandonados junto a las vías, donde podrían trabajar.

¿Qué planea en Transporte?: -Seguiré apostando y privilegiando al transporte público. Una prioridad es mejorar la frecuencia del subte, con la incorporación de trenes. Y vamos a terminar la extensión de la línea H para que vaya desde Pompeya hasta la Facultad de Derecho, y la de la línea E, para que llegue hasta Retiro. En este caso, la Nación hizo la obra civil, pero no las vías ni la comunicación. Cuando nos transfieran la obra, hacen falta dos años de trabajo.

"En Transporte, el equipo de Nación, Provincia y Ciudad es uno solo", dejó en claro Larreta. Esto, dice, abre la puerta para hacer una Red Metropolitana de Metrobus, que vinculará a la Ciudad con los partidos bonaerenses de Avellaneda, Lanús, La Matanza, Morón, Tres de Febrero, San Martín y San Isidro. Y también permitirá avanzar con la creación de una Red de Expresos Regionales, conectando los ferrocarriles del área metropolitana a través de 16 km de túneles.

"La urbanización de las villas, que es lo que proponemos, es un tema de alcance nacional, y poder trabajar con el gobierno de Mauricio nos va a ayudar mucho. No podemos urbanizar la villa 31 porque está en terrenos que no son nuestros, son nacionales. Pero eso se solucionará cuando la Nación nos ceda los terrenos", lanzó el alcalde sobre un problema que crece: según un informe de la Asociación Civil por la Igualdad y la Justicia (ACIJ), en la ciudad hay más de 300.000 personas viviendo en 36 villas, casi el doble de las que había en 2010.

"Siempre la urbanización termina con el título de propiedad. La gente pagará por el terreno, pero con créditos blandos y fáciles de pagar", agregó.

En cuanto a los trapitos, el Ejecutivo porteño ya marcó varias veces sus posturas de erradicarlos, por lo que esta vez no será la excepción.
Fuente: desarrolloydefensa.blogspot.com

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Con la potencia de una nación próspera



Por Gustavo Grobocopatel - LA NACION
Estamos viviendo, más que un tiempo de cambios, un cambio de tiempo. En medio de las turbulencias globales, nuestro país vive un proceso político intenso. Los frutos de este amplio y necesario debate pueden ser determinantes para la configuración de una nación próspera, con un firme liderazgo global. Los riesgos de posponerlo, un nuevo pasaporte a la frustración y a la pérdida de oportunidades. ¿Queremos los argentinos proyectarnos al mundo con toda nuestra potencia o autocondenarnos a la insignificancia marginándonos del progreso?

Los empresarios, nuestra voz, ideas y visión, son fundamentales en este debate. Es necesario reflexionar sobre el sentido de nuestra existencia y el propósito de nuestras acciones. Sugiero ser guiados por la idea de generar bienestar con dignidad para la mayor cantidad de individuos, pero sin resignar la búsqueda de la excelencia, la ampliación de las opciones mediante mejores productos y cambiando el conformismo de cumplir con lo urgente con el desafío de conquistar lo importante. Es decir, colaborar para que las personas seamos mas libres, autónomas, empleables, emprendedoras, saludables y solidarias.

Lograr el desarrollo de esas capacidades requiere nuevas soluciones; las de ayer no necesariamente lo serán en estos nuevos tiempos. La dinámica de la globalización requiere empresarios y empresas más integrados al mundo, que participen de la dinámica de los flujos de capital, conocimientos y bienes, empresarios innovadores, productivos, eficientes y con un liderazgo que les permita construir el futuro; también de empresarios más integrados a los procesos sociales.

Las políticas industriales deben revisarse a la luz de las experiencias globales. En tiempos de flujos dinámicos, el proteccionismo debe utilizarse para facilitar las transformaciones con inclusión y no para conservar estructuras productivas poco competitivas que afectan a los consumidores. Las políticas deben ser acompañadas por una inteligente apertura de mercados en el marco de la reorganización mundial del comercio , integrados a la región y, desde allí, al mundo. Los nuevos tratados deben permitirnos vender productos diversos y no sólo materias primas. Pero consideremos seriamente que la deseada idea de agregar valor puede ser una utopía en un país que no pueda conectarse al mundo.

Ya se aprendió que la apertura de mercados boba no le sirve a nadie y que el proteccionismo automático priva a las sociedades de la franca evolución. Por eso los nuevos consensos requieren tanto nuestras capacidades como nuestra voluntad.

Los empresarios, además de las funciones propias de una empresa, como son generar riqueza y trabajo, pagar impuestos y cumplir con las leyes, tenemos nuevos desafíos. Durante las últimas décadas, a través de la filantropía, y en tiempos más cercanos, bajo el concepto de la responsabilidad social empresaria, dedicamos recursos y esfuerzos a tratar las consecuencias de los problemas. Los nuevos tiempos requieren trabajar más sobre las causas.

Hay que colaborar para crear un Estado de este tiempo, presente, al servicio de los ciudadanos, facilitador, generador de bienes públicos de calidad; debemos crear empresas de este tiempo, más transparentes y porosas, integradas a redes, liderando los procesos de transformación social, creando capacidades en los grupos de interés y trabajadores de este tiempo, más emprendedores, más productivos, dispuestos a transformarse y adaptarse a los cambios, con el sueño de ser dueños.

El denominador común de todos estos procesos es el conocimiento para integrarnos, para innovar, para incluir, para aprender, para vivir en un mundo donde la sustentabilidad esté asociada con el cambio y no con la conservación.

Tulio Halperin Donghi escribió sobre el proceso que dio origen a la generación del 80 llamándolo "Una nación para el desierto". Frente a las transformaciones de carácter global y los tiempos por vivir, esta generación de argentinos deberíamos plantearnos el desafío de construir una nación para el mundo.

Empresario, presidente de Grupo Los Grobo
Fuente: desarrolloydefensa.blogspot.com

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