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lunes, 24 de agosto de 2015

Desarrollo y Defensa

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Una postal del ajuste en la Fuerza Aérea: un rascacielos sin ascensores



Por Guido Braslavsky - Clarin.com
Crisis presupuestaria - Es el edificio Alas, donde viven 200 familias de aeronáuticos. Tiene 40 pisos y hay que subir por escalera varias veces por semana.
El edificio Alas, en el microcentro porteño (Silvana Boemo)
El edificio Alas, en el microcentro porteño (Silvana Boemo)

Setenta balcones y ninguna flor, mostraba su extrañeza ante tamaña falta de sensibilidad, Baldomero Fernández Moreno en su poema más célebre. No se sabe que algún poeta haya dedicado un soneto a los cuarenta pisos y ningún ascensor que funcione en el edificio "Alas", donde 200 familias de la Fuerza Aérea viven una odisea cotidiana para bajar de sus departamentos y sobre todo, volver a subir, en ese rascacielos del barrio de Retiro.

El "Alas" es uno de los edificios emblemáticos de Buenos Aires, por cuarenta años el más alto de la ciudad hasta que en 1994 lo superó la Torre Le Parc. Lo insólito es que pueden pasar días sin que ninguno de sus seis ascensores (dos son de servicio) funcione, y tampoco su montacargas. "La mayor parte del tiempo subimos por las escaleras", corrobora uno de los residentes en un piso alto.

"Los ascensores del lado derecho son dos y llegan hasta el piso 21. Quedó uno solo operativo, y no siempre anda. En hora pico, cuando llegan los chicos de la escuela, hay colas en el hall de planta baja. Del lado izquierdo hay dos ascensores hasta el 37, uno salió de servicio hace cuatro años, otro hace dos. Y el montacargas, hace cuatro meses que se rompió", agrega. El pasado fin de semana largo, directamente se comunicó a los residentes que no habría ni ascensor ni montacargas ningún día. Y así sucedió.

El "Alas" es propiedad de la Fuerza Aérea y depende del área de vivienda de la Dirección General de Personal y Bienestar, a cargo del brigadier Oscar Chiaradia. La falta de mantenimiento se atribuye a la crisis presupuestaria en la fuerza que comanda el brigadier general Mario Callejo. Como informó Clarín el domingo, la semana pasada se ordenó reducir el horario laboral en el edificio Cóndor (su sede en Retiro) para ahorrar en energía y racionamiento (comidas del personal), pero las autoridades de la fuerza dieron marcha atrás parcialmente al conocerse la noticia.

La Fuerza adeuda $500 millones ($200 millones por combustible a YPF) y los recursos que envía Defensa no alcanzan hasta fin de año. En este cuadro, el malestar se acentúa por el escándalo de Delfina Rossi, la hija de 26 años del ministro de Defensa, Agustín Rossi, nombrada por decreto de Cristina Kirchner como directora del Banco Nación con sueldo superior a los $70 mil mensuales.

Voceros de la Fuerza Aérea consultados por Clarín admitieron los problemas en el "Alas" pero prometieron que habrá solución. Dos ascensores "se harán a nuevo con una inversión de $20 millones, para fin de año. Otro ascensor, se quemó su motor y se reparará por $70 mil. Uno funciona operado por un ascensorista", afirmaron. Pero en el edificio señalan que éste llega hasta el piso 21, y que no anda todo el tiempo: "Es manual, si suben dos personas, una debe bajar el ascensor a la planta baja. No hay nadie fijo para operarlo, hay gente del edificio que hace de ascensorista para ayudar", contó una residente.

Sobre el montacargas, los voceros dijeron que se invirtió $1,5 millón "pero falta hacerle algunos ajustes". En el edificio cuentan que oficiales que cambiaron de destino no pudieron mudar sus pertenencias. El montacargas anda en turnos cortos (7 a 9, luego de 13 a 14). El viernes pasado, su "último viaje" desde planta baja partió a las 18.30.

El "Alas" cuenta con 206 departamentos, donde viven oficiales de la Fuerza Aérea y sus familias. Es una especie de barrio militar en altura. Hay ocho departamentos por piso hasta el piso 20, cuatro del 21 al 22, y del 23 al 37, dos departamentos por piso. Pero además, por haber sido el edificio más alto de la Ciudad, en su terraza hay antenas de radio y televisión. Entre los pisos 38 y 40 operan equipos técnicos de Canal 13, Telefé, y de las radios Rock and Pop, Vorterix y Cadena 3, cuyo personal también pena por las escaleras. Hay un ascensor pequeño del 37 al 40 que tampoco funciona, pero nadie espera tanto. El "Alas" tiene mucha historia: hasta 1978 en los subsuelos funcionaron los estudios del Canal 7.
Fuente: desarrolloydefensa.blogspot.com

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Detrás de la reparación del Irizar, una odisea de conflictos y contratos rotos



Por Bruno Yacono (Perfil.com) - Hace cinco años, los anuncios del fin de las obras enfrentan sucesivas postergaciones. Las tareas esconden desacuerdos con la Armada y con contratistas locales y extranjeros.
Anclado. El navío fue llevado al astillero Tandanor, donde sus ingenieros intentan volver a ponerlo en funcionamiento.
Anclado. El navío fue llevado al astillero Tandanor, donde sus ingenieros intentan volver a ponerlo en funcionamiento. | Foto: Cedoc

La aventura de reconstruir el rompehielos Almirante Irizar está cerca de su fin tras ocho años de trabajo y la inversión de US$ 120 millones. Las autoridades de Tandanor, el astillero a cargo del proyecto, confían ahora que el barco estará listo para las pruebas de hielo de 2016. Hasta el presente, los anuncios fueron luego desmentidos por postergaciones. Las tareas ya llevan un retraso de cinco años: el Irizar iba a estar listo en 2011.Por debajo de las obras, la reconstrucción del barco estuvo manchada por la rescisión de contratos y un conflicto interno con la Armada.

En su origen, el choque se produjo porque la decisión del Gobierno de reparar el buque en los astilleros de Tandanor generó el rechazo de la Armada cuyas autoridades querían que fuera reparado por la firma STX, de Finlandia. El vínculo entre el presidente de Tandanor, Mario Fadel y la Armada estaba en aquel entonces cruzado por diferencias. Finalmente se impuso la postura del Gobierno y las obras comenzaron a realizarse en los astilleros argentinos.
Anclado. El navío fue llevado al astillero Tandanor, donde sus ingenieros intentan volver a ponerlo en funcionamiento.
Los ingenieros de Tandanor consideraban que la reparación del buque tendría dificultades en el tendido eléctrico. No se equivocarían. Para reemplazar los viejos impulsores, Tandanor adquirió cuatro motores principales de generación a la marca alemana MAN y dos motores de propulsión a la finlandesa ABB, empresa que una vez firmado el acuerdo intentó sumar al contrato original US$ 11 millones más en concepto de adicionales.

La disputa por la diferencia del pago debió dirimirse a través de un arbitraje internacional que benefició al astillero argentino. Pero el contrato con ABB se rompió y Tandanor debió hallar una firma que completara los trabajos pendientes: tendido de cables y puesta en marcha de los propulsores.

Para el tendido de cables se recurrió a una empresa sin experiencia en el mundo naval: Autotrol SA. El contrato se firmó por la suma de $ 16 millones y las tareas debían culminarse entre febrero y enero de 2013. Pero aparecerían nuevos escollos.

Los cables adquiridos a España y Alemania fueron retenidos por meses en la Aduana. De los 140 mil metros que se compraron sólo se recibieron 48 mil. El resto, según allegados al astillero, estuvieron parados intencionalmente por la Armada en la sección Transportes Navales. Ante la falta de los materiales el tendido no pudo realizarse y el vínculo entre Autotrol y el astillero se agravó. La firma exigió un piso mínimo de dinero para hacer frente a los salarios de los trabajadores inactivos y de esta forma Tandanor comenzó a pagar sueldos por tareas que no se realizaban. El contrato se venció en octubre con un saldo negativo: se pagaron $ 12 millones y se completó sólo el 30%. Tras la salida de Olivera, Autotrol y Tandanor firmaron un finiquito a través del cual  se culminaron poco más del 60% de los trabajos de cableado. Hoy el tendido eléctrico se encuentra en su etapa final aunque surgen dudas sobre el funcionamiento de las piezas debido a la cantidad de empresas que intervinieron en las refacciones. Y muchos se preguntan si aparecerán nuevos enriedos en la odisea de reparar el rompehielos argentino.

La pelea por los motores

El vínculo comercial entre Tandanor y la multinacional ABB, quien suministró los motores de propulsión del barco, terminó de la peor manera. La firma finlandesa intentó sumar US$ 11 millones más al contrato inicial y el conflicto debió resolverse en un arbitraje internacional. Los mediadores entendieron que la cifra requerida por ABB no tenía sustento y la empresa debió devolver parte de lo que había cobrado como anticipo. Increíblemente hoy las empresas aún trabajan juntas.

Tras la ruptura del contrato, Tandanor le ofreció a Siemens realizar las tareas que ABB dejó inconclusas: la puesta en marcha de los motores. Pero la empresa se negó. Y el astillero se vio obligado a volver a negociar con ABB. De lo contrario no había forma de poner en marcha los motores.
Fuente: desarrolloydefensa.blogspot.com

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